El 3 de diciembre la Asamblea de las Naciones Unidas en el año 1992, mediante resolución 47/3 declaró ésta fecha como el día internacional de las personas en estado de discapacidad.

El objetivo es, promover los derechos y bienestar de las personas con
discapacidad en todos los ámbitos de la sociedad, así como crear conciencia de su situación en todos los aspectos de la vida política, social y cultural.

Hoy, la participación y liderazgo de las personas con discapacidad, está incluído en la agenda de. desarrollo 2030, basada y el empoderamiento para un desarrollo inclusivo, equitativo y sostenible que se comprometa a no dejar a nadie atrás y considerar la discapacidad como una cuestión transversal a los objetivos de desarrollo; relacionados específicamente con la educación, el crecimiento económico, el empleo, la desigualdad y la accesibilidad a los asentamientos humanos.

Desde el Vicariato Apostólico de Inírida, Monseñor Joselito Carreño Quiñones manifiesta que: “hoy cuando hay más de 1.000 millones de personas en nuestra casa común que viven con discapacidad, es necesario eliminar las barreras de la indiferencia, las barreras sociales y económicas y las actitudes excluyentes que les niegan el derecho a participar de forma total y efectiva como miembros con igualdad de dignidad y con capacidades diferentes y excepcionales para contribuir a la edificación de una sociedad más justa y solidaria promotora de los valores de la honradez, integridad, cuidado y respeto por la vida y siempre fiel a la verdad.

Desde el Vicariato, les invito a promover un desarrollo social y espiritual, que tenga en cuenta la discapacidad y que guíe los esfuerzos a la creación de una sociedad totalmente incluyente”.

María Esperanza Castro Torres
Oficina de pastoral de las comunicaciones.

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